Serie « Iudaea Capta »



Descripción
El Gran Libro
Introducción
Pocos objetos materiales condensan con tal densidad el encuentro entre el poder romano y el destino del pueblo judío como las monedas llamadas Iudaea Capta. Acuñadas tras la primera guerra judeo-romana y la caída de Jerusalén, estas piezas pertenecen a la gran tradición de la moneda romana como instrumento de comunicación política: un medio de masas, que circulaba de mano en mano hasta los confines del Imperio, portador de una imagen y un mensaje. Las monedas Judaea Capta (también escritas Judea Capta y, en numerosas piezas, IVDAEA CAPTA) fueron una serie de monedas conmemorativas emitidas originalmente por el emperador romano Vespasiano para celebrar la captura de Judea y la destrucción del Segundo Templo por su hijo Tito en el año 70 de nuestra era, durante la primera guerra judeo-romana. [Wikipedia, «Judaea Capta coinage»]
Esta serie no es una mera curiosidad numismática. Constituye, para el historiador del mundo judío, un archivo material de primer orden: el testimonio que la propia Roma quiso grabar en bronce, plata y oro, para gloria de una victoria que consideraba fundacional. La leyenda lacónica —IVDAEA CAPTA, «Judea capturada»— acompaña una imagen que se ha vuelto arquetípica: la de una mujer de luto, sentada al pie de una palmera, personificación de una provincia sometida. La presente obra se propone restituir el contexto histórico de esta emisión, describir su iconografía y sus variantes, analizar su función ideológica y seguir su posteridad hasta los usos memoriales contemporáneos. En cada etapa, se procurará distinguir lo que el archivo establece con certeza de lo que pertenece a la interpretación o a la Memoria colectiva.
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- v1 · actual · 19 jun 2026
Capítulo 1: El contexto — la primera guerra judeo-romana y la caída de Jerusalén
La serie «Iudaea Capta» es indisociable del conflicto que conmemora. La revuelta que estalló en Judea en el año 66 de nuestra era, bajo el reinado de Nerón, enfrentó a los insurrectos judíos con la maquinaria militar romana durante varios años. El mando de las operaciones fue confiado a Vespasiano, general experimentado, quien condujo la reconquista de Galilea y avanzó después hacia Jerusalén. Las convulsiones políticas del «año de los cuatro emperadores» (68-69) interrumpieron temporalmente las operaciones: Vespasiano, proclamado emperador, dejó a su hijo Tito la dirección del asedio final.
El desenlace militar de la guerra fue la toma de Jerusalén y la destrucción del Templo, acontecimiento que la tradición judía sitúa el 9 del mes de Av y que sigue siendo central en la memoria colectiva de Israel. La captura de Judea y la destrucción del Segundo Templo por Tito tuvieron lugar en el año 70. [Wikipedia, «Judaea Capta coinage»] Este acontecimiento representó, para la nueva dinastía de los Flavios —Vespasiano y sus hijos Tito y Domiciano—, un capital simbólico considerable. Procedentes de una familia sin antiguo prestigio aristocrático, los Flavios tenían una acuciante necesidad de legitimidad. La victoria sobre Judea les ofrecía precisamente lo que necesitaban: una conquista brillante, una demostración del favor divino, un fundamento militar para su toma del poder [Encyclopaedia Judaica].
Es en esta lógica donde se inscribe el conjunto del programa conmemorativo flavio, del que las monedas «Iudaea Capta» constituyen la vertiente más difundida. Hay que considerarlas como parte de un dispositivo más amplio, que incluía también el triunfo celebrado conjuntamente por Vespasiano y Tito en Roma, y el gran arco dedicado a la memoria de Tito, cuyos relieves representan el botín del Templo —la mesa de los panes, las trompetas, el candelabro de siete brazos. La moneda, por su difusión masiva, llevaba el mismo mensaje hasta las provincias y los campamentos del ejército.
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Iudaea capta reverse of Vespasian sestertius
CNG coins. · CC BY-SA 2.5 · Wikimedia Commons
Capítulo 2: La iconografía — la cautiva bajo la palmera
La imagen que hizo célebre esta serie es de una notable economía de medios y de una gran eficacia simbólica. El reverso escenifica la provincia vencida bajo los rasgos de una figura humana abatida. El reverso de las monedas puede mostrar una mujer sentada a la derecha en actitud de duelo al pie de una palmera, acompañada bien de un hombre barbado cautivo de pie a la izquierda, con las manos atadas a la espalda, bien de la figura erguida del emperador victorioso, bien de la diosa Victoria, con un trofeo de armas, escudos y cascos a la izquierda. [Wikipedia, « Judaea Capta coinage »]
Cada elemento de esta composición posee un valor codificado. La palmera datilera era, en el imaginario grecorromano, el árbol emblemático de Judea y de la región: identifica de inmediato el territorio concernido, sin necesidad de mapa ni de inscripción explicativa. La mujer sentada, velada, con la cabeza apoyada en la mano, retoma un tipo iconográfico antiguo de la personificación provincial y del duelo; encarna a la propia Judea, reducida a la impotencia. El cautivo masculino barbado, con las manos atadas, refuerza este mensaje dándole una dimensión más directamente militar: evoca la masa de prisioneros y de esclavos surgidos de la guerra. En el extremo opuesto, las figuras del emperador triunfante o de la Victoria alada, erguidas junto al trofeo de armas, expresan la cara activa y gloriosa de la conquista.
En el plano epigráfico, la fórmula IVDAEA CAPTA — a veces bajo variantes tales como IVDAEA o IVDAEA DEVICTA — lo resume todo. Al pie de algunas monedas aparecen las iniciales SC, que significan Senatus consulto, «por decreto del Senado». [Wikipedia, « Judaea Capta coinage »] Esta mención, tradicional en el monetario de bronce, recuerda la ficción institucional según la cual la emisión de las especies de cobre dependía de la autoridad del Senado romano. En las piezas de oro y de plata, en cambio, es el retrato del emperador, acompañado de su titulatura, el que ocupa el anverso y encarna la autoridad emisora.
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Capítulo 3: Variantes, metales y talleres
La serie «Iudaea Capta» no es una pieza única sino un verdadero conjunto tipológico, desarrollado en varios metales y según numerosos esquemas iconográficos. Existen varias variantes de este monetario. [Wikipedia, «Judaea Capta coinage»] Las acuñaciones cubren el conjunto del sistema monetario romano: monedas de oro (aurei), monedas de plata (denarios) y, sobre todo, grandes bronces —sestercios, dupondii y ases— que ofrecían la mayor superficie a las composiciones y llegaban al público más amplio. Los sestercios de bronce, por su formato imponente, siguen siendo las piezas más espectaculares y más apreciadas de la serie.
La emisión se extendió mucho más allá del solo reinado de Vespasiano. Inaugurada bajo este último, la serie fue continuada por sus dos hijos y sucesores, Tito y luego Domiciano, prolongando la celebración de la victoria flavia durante aproximadamente un cuarto de siglo, hasta finales del siglo I [Encyclopaedia Judaica]. Esta longevidad testimonia la importancia que la dinastía otorgaba a este tema como fundamento de su legitimidad: la conquista de Judea no fue un acontecimiento efímero sino un argumento dinástico sostenido de reinado en reinado.
Desde el punto de vista de los talleres, la mayor parte de la producción provino del taller monetario de Roma, núcleo del sistema. Sin embargo, emisiones vinculadas a la misma temática fueron también acuñadas en la región oriental, concretamente en Cesarea Marítima en Judea y en Antioquía, a veces con leyendas en griego adaptadas al público local. Esta difusión a la vez central y provincial aseguraba al mensaje un alcance a escala del Imperio, desde el Foro romano hasta los márgenes levantinos donde acababa de desarrollarse la guerra.
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Sestertius - Vespasiano - Iudaea Capta-RIC 0424
CNG · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Capítulo 4: La función ideológica — la moneda como propaganda
Más allá de su valor fiduciario, las monedas Iudaea Capta constituyen un instrumento de comunicación política de una eficacia formidable. En un mundo donde la imagen circulaba poco, la moneda era uno de los escasos soportes visuales verdaderamente universales: cada transacción comercial, cada soldada abonada a un soldado, se convertía en ocasión para una difusión silenciosa del mensaje imperial. Acuñar la victoria sobre la Judea en la moneda equivalía a volverla omnipresente, banal e incontestable [Encyclopaedia Judaica].
El mensaje servía simultáneamente a varios fines. Glorificaba, ante todo, a la nueva dinastía: al asociar su nombre y su efigie al triunfo sobre la Judea, Vespasiano, Tito y Domiciano se presentaban como los restauradores del orden y la grandeza romanos tras los trastornos de la guerra civil. Afirmaba, a continuación, la omnipotencia de Roma frente a un pueblo que se había sublevado, transformando una operación de represión provincial en una victoria mayor digna de las más grandes conquistas. La retórica visual —la provincia reducida a una mujer desconsolada y a un cautivo encadenado— ilustraba sin ambigüedad la suerte reservada a toda insubordinación.
Conviene, no obstante, matizar la noción moderna de «propaganda», anacrónica si se la entiende en el sentido contemporáneo de una manipulación organizada de las masas. La moneda romana respondía más a una autorrepresentación del poder, a una afirmación ritual y religiosa de la legitimidad imperial y del favor de los dioses, que a una campaña dirigida. Sin embargo, el efecto práctico —la impregnación duradera del imaginario colectivo por la imagen de la Judea vencida— fue bien real, y es precisamente esa carga simbólica la que habría de convertir, siglos más tarde, a la serie en objeto de reapropiación memorial.
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Capítulo 5: Lectura judía y posteridad memorial
Pour el mundo judío, la serie « Iudaea Capta » ocupa un lugar singular y doloroso: es la imagen que el vencedor forjó de la derrota, el espejo romano de una catástrofe — la destrucción del Templo — que desde entonces estructura la memoria y la liturgia judías. Allí donde la tradición judía desarrolló, en la literatura rabínica y en la conmemoración del 9 de Av, el relato del duelo y del exilio, la moneda romana ofrece la contrapartida material y adversa: la misma catástrofe vista, celebrada y fijada por quien la infligió. Es en este punto donde la memoria transmitida y el archivo material se responden, confirmándose mutuamente al tiempo que se oponen de manera radicalmente distinta en cuanto al punto de vista.
Esta ambivalencia explica la fortuna ulterior del motivo. En el siglo XX, la fundación del Estado de Israel en 1948 dio lugar a una inversión deliberada de la imaginería antigua. Medallas y sellos israelíes retomaron e invirtieron la figura de la cautiva: a la mujer abatida bajo la palmera respondió una figura erguida, que celebraba el renacimiento nacional bajo fórmulas tales como « Israel liberado » [Encyclopaedia Judaica]. Este diálogo de la imagen a casi dos milenios de distancia constituye uno de los ejemplos más notables de reapropiación memorial de un objeto patrimonial: el instrumento del triunfo romano se convirtió en el símbolo invertido de una continuidad reencontrada.
La prudencia historiadora impone aquí distinguir los registros. La existencia y la iconografía de las monedas antiguas pertenecen al archivo establecido; la significación que les atribuyeron las generaciones sucesivas — duelo, resistencia, renacimiento — pertenece a la Memoria y a la interpretación. Es en la tensión entre estos dos órdenes donde el objeto despliega toda su riqueza para el historiador del mundo judío y de sus diásporas.
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Sestertius - Vespasiano (obverse)
CNG · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Conclusión
La serie «Iudaea Capta» es mucho más que un conjunto de monedas antiguas: es un documento, un monumento y un palimpsesto. Documento, porque atestigua, en el metal acuñado por el propio poder, el acontecimiento del año 70 y el lugar central que ocupó en la legitimación de la dinastía flavia. Monumento, porque su iconografía —la cautiva en duelo bajo la palmera, el trofeo de armas, la leyenda lapidaria— fijó durante siglos una representación canónica de la victoria y la sumisión. Palimpsesto, por último, porque ese mismo motivo pudo ser invertido, milenios más tarde, para servir a un relato de liberación.
Para el historiador del mundo judío, estas piezas de archivo encarnan una verdad esencial: la memoria de una catástrofe no se transmite únicamente a través de los textos de los vencidos, sino también, en filigrana, a través de las imágenes triunfales de los vencedores. Leer la serie «Iudaea Capta» es aprender a contemplar una derrota con los ojos de quien la infligió —y a medir, en la distancia que separa esa imagen de la Memoria judía, todo el abismo que hay entre el archivo y lo que los hombres hacen con él.
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Características
- Procedencia
- Empire romain
Bibliografía
- Mireille Hadas-Lebel, Rome, la Judée et les Juifs (2009)
- Seth Schwartz, Imperialism and Jewish Society, 200 B.C.E. to 640 C.E. (2001)