Memoria viviente
Testifique sobre uno de sus allegados
Deposite lo que sabe, lo que ha guardado, lo que no debe perderse.
Puede que su ser querido ya esté presente en el sitio: se empieza por buscarlo — grandes figuras, sepulturas registradas, el árbol del pueblo judío, seres queridos testimoniados, el memorial familiar. Luego viene el relato: se escribe lo que se sabe de él. Después las piezas que se han guardado — fotos, vídeos, dibujos, cartas — y su firma, la del testigo que se hace garante de esta memoria.
- ✓Buscar
- 2La persona
- 3Relato
- 4Piezas
- 5Firmar
- 6Su cuenta
¿De quién testimonia? Nombre al ser querido. Las fechas y los lugares son facultativos: situarán su existencia y ayudarán más tarde a reconocerlo.
El nombre basta para comenzar — el resto puede venir más tarde.