Memoria viviente
Testifique sobre uno de sus allegados
Deposite lo que sabe, lo que ha guardado, lo que no debe perderse.
Un testimonio comienza por el relato: se escribe primero lo que se sabe del ser querido. Vienen después las piezas que ha guardado — fotos, vídeos, dibujos, cartas — luego su firma, la del testigo que se hace garante de esta memoria.
- 1La persona
- 2Relato
- 3Piezas
- 4Firmar
¿De quién testimonia? Nombre al ser querido. Las fechas y los lugares son facultativos: situarán su existencia y ayudarán más tarde a reconocerlo.
El nombre basta para comenzar — el resto puede venir más tarde.